jueves, 29 de octubre de 2020

EL MÍTO DE LAS SEIS PUERTAS


 

EL MITO DE LAS SEIS PUERTAS

“A pesar de todos nuestros esfuerzos racionales por superar los mitos, ellos siguen espontánea y pobremente enraizados en nosotros. Entonces, ¿por qué no abrir todos los mitos a la crítica y al mejoramiento?” (Manifiesto Arte Pandemia, pg 41).

En el contexto ancestral colombiano los indígenas organizan sus vidas en torno a LA MALOKA (Casa Grande), la casa comunitaria donde se hacen todos los rituales y se conversan todos los asuntos importantes. Generalmente las Malokas tienen 4 pilares que las sostienen y corresponden con las cuatro direcciones a las cuales están asociados temas centrales para la comunidad. Por ejemplo, en las comunidades urbanancestrales se habla de: Plantas, Minga, Fiesta y Mambeo. Y el Pagamento es una actividad transversal.

El MITO DE LAS SEIS PUERTAS (M6P) no es un mito ancestral, ni urbanancestral sino metamoderno. La explicación detallada de este es una historia larga que quienes han asistido al SEMINARIO ARTE PANDEMIA han empezado a conocer, y que, del 9 de noviembre al 9 de diciembre, abrirá de nuevo sus puertas con el apoyo de los Laboratorios del Banco de la Republica para quienes estén interesados.  

El M6P toma la metáfora de La Maloka pero plantea 6 pilares: La Democracia como lápiz; la Amistad como color; la Existencia como éxtasis; la Soledad como libertad; la Experiencia como lienzo; y la Transformación como cultura.

El M6P plantea que para poder sobrevivir e ir más allá de la nueva Era Pandémica es necesario que en el Corazón de esta Maloka Metamoderna, se encuentren por lo menos 6 personas que de manera espontánea y libre accedan cada una por una puerta distinta. Cada persona puede entrar por varias puertas (nunca por las 6) y el número de personas que pueden entrar por cada puerta es infinito. La condición es que en el centro de la Maloka se encuentren saberes de las seis puertas. En la nueva era de la transformación que ha llegado no pueden faltar ninguno de los 6 saberes, y no hay ninguno inferior o superior al otro.

Cada persona que se inscriba al seminario deberá escoger una puerta por donde entrar y llevar un presente o regalo para la fiesta de cierre. Cada persona pensará y meditará a través del seminario qué regalo hacer. Esto que traiga para compartir es fruto de lo que ella misma habrá sembrado y trabajado durante el Laboratorio, en su soledad, con los suyos o su familia.

Cuando estén adentro cada uno tendrá un tiempo para compartir lo que ha traído, y al final dependiendo de cómo haya estado la fiesta o reunión se sabrá cómo está la nueva comunidad de las SEIS PUERTAS. De acuerdo con esto se decidirán futuras acciones o daremos por concluida la relación.

Te invitamos especialmente a esta nuevo Laboratorio del Seminario Arte Pandemia. Te pedimos que al final escojas una puerta para entrar y que medites en un regalo que puedas compartir con todos los participantes en en el cierre del Laboratorio. Cada vez que salgas de la Maloka (por la puerta que quieras) eres libre de volver o no. Nada te ata, pero al volver, al entrar de nuevo a La Nueva Maloka de la Seis Puertas, te pedimos compromiso para con todos los asistentes.

Bienvenido a este nuevo Mito, que como dice el Manifiesto Arte Pandemia inevitablemente permanece en todos nosotros y que, por tanto, se abre plenamente a su crítica y mejoramiento.

Te esperamos a nuestro nuevo espacio virtual.

¡Gran Abrazo!

martes, 6 de octubre de 2020

¿QUIÉN SOY YO?

 


Despierto y sé que alguna inteligencia tuvo que ocuparse de todo mientras estaba dormido, incluso ahora que despierto, y siempre, desde siempre y para siempre.

Es mi cerebro el que se pregunta ¿quién soy yo? Y se responde. Y su respuesta depende de su tiempo poniendo atención.

La primera respuesta, la más inmediata según estudiamos los recién nacidos, la deducimos por su comportamiento. Debe ser parecida a los animales y los vegetales y los minerales. Un estado de indiferenciación. Ni siquiera hay una pregunta como tal, pero las piedras están profundamente dormidas (“dormí como una piedra”). Los vegetales medio se mueven, tienen un poco más de actividad. Los animales son locomotores, se mueven sobre todo por comida y reproducción. Los niños pequeños se identifican primero con su mamá, y luego cuando entra el padre en escena o un otro con el cual la mamá se relaciona, el asunto comienza a volverse complejo y el niño se ve obligado a “desidentificarse” un poco de mamá y empezar a darle su espacio. Hay procesos fantasiosos que los adultos llamamos juego. Luego en la adolescencia la sexualidad despierta y ¡boom!, el asunto de la identidad se torna más complejo, las relaciones de poder, los primeros amores eróticos. Un poco después los jóvenes comienzan a pensar lo propio muy determinados por el contexto, y entonces el cerebro comienza a identificarse con la ropa, con la orientación sexual, con los géneros en distintos ámbitos, etc.

Hasta aquí llegan la mayoría, pero algunos pocos van más allá y descubren algo llamado “individualidad”, éxito personal, les alienta la competencia, ser mejores que el promedio, independizarse. Hasta aquí llega otro tanto. Pero algunos, más pocos, descubren objetos de identificación más allá de la individualidad en la diversidad comunitaria, se vuelven en cierta manera antropólogos. Algunos van a la universidad y estudian alguna carrera de humanidades, les interesan la sensibilidad cultural y ven a los individualistas como gente tosca y egoísta. De hecho, les parece que son los responsables de la injusticia social y la crisis ambiental en el planeta, capitalistas neoliberales. Hasta aquí el panorama de las “guerras culturales”.

No obstante, aunque con muy poco poder sobre la realidad, algunos cerebros van aún más profundo en la búsqueda de su respuesta por ¿quién soy yo? Y comienzan a ver totalidades, sistemas, conjuntos dentro de conjuntos, dentro de conjuntos, empiezan a notar que todo esta conectado, y no a través de la magia y la fantasía sino de la ciencia, las nuevas ciencias de la complejidad. Se dan cuenta que no es tan claro el hecho de que seamos solamente individuos, que somos por lo menos individuos-en-relación y que tal relación está dentro de uno mismo cuando observa con atención, que incluso en lo más intimo estamos profundamente interconectados. Los cerebros que llegan hasta aquí son los más pocos, pero nos dicen que la mayoría de la sociedad algún día llegará hasta aquí porque se trata de un proceso de desarrollo. Algunos piensan que las ciencias de la complejidad han descubierto el agua tibia porque los Fantasiosos ya lo sabían, incluso las piedras, las plantas y los animales, pero según las ciencias de la complejidad, incluso según las ciencias corrientes no hay evidencia clara de esto, y es peligroso, nos dicen los Complejos, simplemente aceptarlo como una “creencia” sin evidencia. Los Fantasiosos nos dicen que sí hay evidencia, los Complejos nos dicen que no, y ambos parecen estar dispuestos a demostrarlo. Sin embargo, si revisas la literatura científica con su rigurosidad, no encuentras evidencia de que la fantasía tenga método, la fantasía es algo loco, suelto, desordenado.

Aquí estamos al límite del conocimiento. Los Complejos integran todo, pero en orden. Los Fantasiosos no integran todo pues rechazan la complejidad, y su orden es demasiado simple para integrar lo complejo. Pero aquí no acaba la historia, porque algunos cerebros, mucho más pocos y con mucho menos poder, sería mejor decir prácticamente sin ningún poder e incluso por esto mismo, por la ausencia de poder, por la renuncia al poder, dicen que hay niveles más allá incluso del crecimiento imparable de la complejidad, pero lo cognitivo comienza a frenarse, por lo menos como lo concebíamos hasta este punto, porque las nuevas ideas comienzan a emerger no de pensar más, sino de disolverse en el silencio, de estirar la complejidad hasta el punto en que se queda reverencialmente callada. No es el mismo silencio de quién dice “¡Cállate!”. Es el silencio de quién llega hasta el límite de la complejidad, hasta la pregunta profunda que no es capaz de responderse de forma inmediata, la pregunta que debe dejarse resonando como un mantra, y esperar, observar interna y externamente, y de repente, como entre la niebla, vas viendo llegar posibles respuestas de no se sabe dónde, tal vez del cerebro, de un lugar muy profundo, o tal vez el cerebro ya no es aquí el productor sino el receptor, como una antena, como si algo más allá una inteligencia superior comenzara a hablarte. Entonces comienzas un nuevo camino, y para hacerlo válido lo recorres con rigor. El Gran Otro te comienza a hablar. Ya no se trata solo del gran sistema que demuestran tus datos experimentales a través de ciencias de la complejidad sino de algo más, siempre algo más, que cada vez se hace más y más inalcanzable por la cognición normal, así que le empiezas a colocar nombres que intentan sugerir su inmensidad como “paracognitivo”, “posracional”, “transpersonal”, incluso espiritual no tradicional, etc.

Algunos Complejos notan que no hay ninguna contradicción con sus evidencias y que al contrario pueden ser otro nivel más profundo y amplio de desarrollo. Y si es así, la mayoría de la sociedad algún día alcanzara esta respuesta cerebral a su pregunta, ¿quién soy yo? Y esta historia no termina aquí, ni terminará jamás. Siempre habrá un nuevo horizonte, pero ahora estamos tan lejos de la realidad de las mayorías que parecen fantasías más grandes que las de los niños y los locos. Su poder de influencia es prácticamente nulo si lo juzgamos de forma mecánica, pero nos dicen los que han llegado hasta allá, que ya están reprogramando la Matrix, que poco a poco la gente irá sintiendo el llamado de lo que ellos en profundo silencio están haciendo porque es muy pero muy sutil su labor.

Mientras millones mueren y sufren por causas prevenibles ellos nos piden fe, pero aún más, nos piden que nos cercioremos por nosotros mismos, pero todo es tan sutil, tan invisible que no llaman la atención de casi nadie. Es más fácil para los Fantasiosos, que están dispuestos a prometer lo absurdo, captar la atención. que para los pos-complejos, para los verdaderamente profundos, para los que han ido tan lejos en la búsqueda de la respuesta a ¿quién soy yo? ¿Y entonces?

Las cosas son como son. Dado el poco desarrollo de la sociedad en la respuesta a esta pregunta fundamental, ¿quién soy yo?, las personas cuyos cerebros interconectados con una inteligencia superior los ha llevado tan lejos en la respuesta hasta niveles pos-complejos, solo pueden seguir trabajando en medio de la incomprensión.

En efecto, una inteligencia superior se ocupa de todo más allá de nuestras limitadas respuestas, y aunque inevitablemente estamos conectados a Ella, el poder de nuestros sistemas semi-cerrados cerebrales, puede ensordecerse a esta conversación kósmica, mientras las sutiles relaciones van tejiendo con misteriosa paciencia un futuro más atento.

A todos esos seres pos-complejos que trabajan incansablemente en lo invisible y que como dice trágica, pero verdaderamente el sub-comandante Marcos, “nacen en la noche y mueren en ella”, mi más inmensa gratitud.